Revista Argentina de Humanidades y Ciencias Sociales
ISSN 1669-1555
Volumen 5, nº 2 (2007)
 
EDITORIAL
Medios,  trayectorias  e identidades: entre mapas y escenografías  de las sociedades actuales
por Sonia Sanahuja



Desde un México que ostenta la “pista de hielo más grande del mundo” (ostenta otras grandezas, como la de su pobreza, muchos, demasiados pobres, carentes de todo, aunque quizás ricos en sueños aún y a pesar de sus propias realidades), los artículos que aquí se presentan tienen entre sí diálogos directos, diálogos transversales, nexos que conectan y desconectan, para volver a confluir en la agudeza de las reflexiones que ellos convocan.

¿Cómo se cuenta la historia? ¿cómo se cuenta --o se silencia-- la historia de quienes la cuentan a diario? El artículo de Juan Campos se interroga sobre los orígenes del diario El Popular, fundado en México, en el ocaso de la década del 30, por una organización obrera.  Se trata de los inicios de su investigación, precisamente desde el lugar de las preguntas, desde los interrogantes que son el punto de partida del conocimiento a develar, razón de peso para compartir y analizar las estrategias que hacen a las narrativas de los medios y sobre los medios, en nuestras sociedades de pantallas y cybertelevidentes. Las operaciones del olvido necesitan quien descorra velos, requieren, solicitan intervenciones de la memoria.

¿Qué le hacen los medios a la sociedad?,  pero también, ¿qué le hace la sociedad a los medios? Es el eje que vertebra el artículo de Diana Cardona, cuyo disparador fue el homicidio de la directora de un colegio en la ciudad de México y su cobertura mediática. Si, tal como señala Germaine Greer, “los medios no son todo en la vida… pero casi: en la era de la información, la invisibilidad es sinónimo de muerte”, reflexionar sobre los significados que nos atraviesan y nos constituyen en sujetos desde la pantallas o hacia la pantallas, tiene que ver con preguntas que ya se hacían los pueblos más antiguos en épocas remotas. Preguntas primitivas, preguntas originarias, aún sin respuestas cerradas: ¿quiénes somos? Atemorizados o entretenidos, diversos u homogeneizados, héroes o víctimas, celebridades o anónimos, ¿quiénes somos?...

“Tratados como extranjeros y como delincuentes, los migrantes que ejercen su derecho a la libre circulación, son considerados un peligro, son el "otro".  No hay marcha atrás y aunque los regresan a los lugares de los que han huido, lo vuelven a intentar de inmediato”, señala no sin dolor, Isabel Vericat Núñez, cuando investiga el tema de los migrantes centroamericanos. En estas sociedades mediáticas, de internautas veloces y tránsitos fugaces, donde los cuerpos pueden viajar sin desplazarse, millones de hombres y mujeres (cada vez a más tempranas edades), deciden migrar, deciden atravesar la porosidad de las fronteras (con sus cuerpos e ilusiones  a cuestas), para hacer posible uno de los sueños más preciados, también más comercializados y publicitados.

Paola Hernández propone restituir matrices de vida íntima, densa y cotidiana, en un análisis agudo de las problemáticas que suponen las trayectorias de gente y de historia diarias, trayectorias inscriptas en el cuerpo, en espacios físicos, en la substancia más concreta de las identidades y relaciones actuales. Entre ires y venires, una mirada profunda a microprocesos, constituyentes básicos de realidades macrosociales.

Finalmente, entre los cruces de migrantes y permanentes, entre las historias calladas de periódicos enmudecidos por quienes construyen el pasado y las que pronuncian y formatean nuestros días desde las pantallas, Rodolfo Osorio enfoca su visión en La naranja mecánica y en los extraños, esos que desde los pliegues y repliegues del  poder y de los poderosos, son los que atentan contra ciertos órdenes(aún siendo sus hijos mismos: bastardos de esos órdenes), aquellos que no encajan en los mapas de nuestras sociedades globales, quienes sin irse, son expulsados en una especie de exilio interno: son casi un artificio necesario,  entre mediático y político, tan real y simbólico como los artificios que pueblan los medios, las calles, las cárceles…  y son quienes materializan las estrategias de entrada y salida, extrañeza y pertenencia, diversidad y reconocimiento. El autor de este artículo, señala que el personaje de Alex Delargue, invención de Burgess,  de Kubrick o de todos nosotros, “bien puede encontrarse en urbes como la Ciudad de México, El Cairo, Estambul, Nairobi o Buenos Aires” y prosigue: “los jóvenes aún están en busca de su identidad, buscan, quizá, una especie de refugio”.

Con gratitud a quienes hacen posible esta publicación, ponemos a disposición estas reflexiones, sus convergencias y divergencias, con la intención de sacudir la apatía del pensamiento y de la acción automática, porque  compartimos aquello que con tanta sabiduría pronuncia Tom DeLuca: “la apatía es un estado que provoca sufrimiento”.  Una forma de escaparle es la que propone que nos pensemos como sociedad, desde la vida cotidiana misma, desde los medios, como navegantes virtuales o migrantes, viajeros silencios o vociferantes, extraños o semejantes.
 
 

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